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Museo Casares Quiroga, A Coruña. Kokoro, 2018

¿Debe un artista estar en una galería de arte?

Los seres humanos somos creativos por naturaleza. Cualquier elemento puede ser fuente de inspiración para artistas. Una imagen o una canción que viajan por la red a la velocidad de la luz y llegan al móvil de un artista, son susceptibles de ser convertidas en arte. La potencia de difusión de los elementos artísticos a día de hoy no tiene límites.

Pero, como suele pasar en casi todos los ámbitos, el reconocimiento por sí solo no es suficiente si el arte no se puede desarrollar de manera efectiva, reconocida y remunerada. Es en este punto donde entran en juego las galerías como elemento esencial para el sector cultural. Proporcionan acceso al público, dan soporte y visibilidad.

Capitanía Marítima de Baiona. Kokoro, 2019

Entonces, ¿debe un artista estar en una galería de arte?

Las galerías de arte tienen sus detractores, pero al mismo tiempo se convierten en herramientas muy útiles para aquellos artistas que necesitan un soporte para que se conozca su obra.

A día de hoy y gracias a las redes sociales, internet se convierte en un espacio libre de fronteras en el que puedes llegar a la otra parte del mundo en tan solo cuestión de segundos; pero sin el apoyo de la galería, faltaría el soporte de ayuda para comercializar tu obra. Veamos por qué más:

  • Es más fácil llegar al cliente final. Piénsalo. Tanto si se trata de un coleccionista, como si de alguien que quiere decorar un piso, es más sencillo que un cliente compre tu obra a través de una galería (especialmente al principio, si tu nombre no es conocido) que encontrándote de manera individual. Trabajando como artista independiente, es mucho más laborioso y complicado poner en valor tu obra y distribuirla como tal.
  • Con frecuencia estar en una galería te reportará prestigio y, de esta manera, también tus obras se valorarán de manera más generosa. Con cuántos más nombres de galerías se vincule tu firma, mejor se valorarán tus obras. También el respaldo es otro de los puntos positivos. Si cuentas con el apoyo de una galería, tendrás más oportunidades y mayor visibilidad en el mercado.
  • Es más fácil hacerte visible. Las galerías de arte convencionales suelen trabajar con una apretada agenda de eventos e inauguraciones. Saben que necesitan dinamizar de manera activa el material que tienen. De esta manera aumentan clientela y dan a conocer los nombres de los artistas que exponen dentro de sus instalaciones. Ponerte en valor es una de sus prioridades. 
  • Hacer contactos de manera personal con compradores es parte del negocio. Tener una agenda de buenas conexiones es fundamental para conseguir el éxito en el sector.

Sala de exposición Faro Vilán, Camariñas. La dama de las flores, 2017

A pesar de esto, es conocida la mala fama o la desconfianza que, a veces, generan las galerías de arte. Las nuevas aplicaciones móviles, redes sociales o incluso la galerías digitales marcaron un punto de inflexión en el mercado del arte en los últimos años. La posibilidad de que los artistas puedan mostrar y vender sus obras en Internet de manera semidirecta genera un volumen de transacciones que no deja de aumentar año a año.

Esto ocurre debido a una reducción de los costos de conservación, así como de las comisiones y, por lo tanto, del precio final de la venta. No podemos ser ajenos a que la clientela se rejuvenece y ya nadie está exento de comprar a través de internet. Es el nuevo modelo; un carro al que hay que subirse si, como artista, quieres ver cómo tu éxito sigue aumentando.

El artista necesita mostrar su trabajo en el entorno más adecuado y en las condiciones que favorezcan el protagonismo de su obra, como es el ámbito de una galería de arte profesional. Por su parte, el galerista necesita al artista porque éste es el que le facilita el género que promociona y vende. En términos de intereses, ambos son complementarios.

A día de hoy hay innumerables galerías digitales en las que vender tu obra. Si bien es cierto que las comisiones de las galerías online son mucho más reducidas y que no suponen un desembolso grande dinero para el artista, hay algunos románticos (tanto artistas, como compradores) que no cambian ni por todo el descuento del mundo el placer de ver y oler las obras expuestas en un centro artístico. ¿Es éste tu caso?